Estres

El estrés no es una enfermedad de nuestro tiempo. Es una reacción fisiológica del organismo con la que se activa la tensión necesaria para atender las demandas del ambiente. Es un mecanismo de defensa,  un estado de excitación, para hacer frente a una situación que se percibe como amenazante o con un requerimiento de energía añadida. Va unido inexorablemente a la supervivencia; es necesario para la adaptación al medio y para la satisfacción de necesidades. Es pues un mecanismo natural, no exclusivo del ser humano.

El estrés ha sido un gran aliado del ser humano que le ha servido a lo largo de su evolución para  sobrevivir.

 

Cuando se necesita una respuesta rápida y eficaz el estrés es el responsable de que se emita . Es una respuesta de tipo fisiológico que se pone en funcionamiento con la segregación de hormonas y neurotransmisores. En épocas anteriores, en que la sociedad y la vida era más primitiva, la repuesta que generaba una situación estresante, era la de luchar o huir. Las sustancias segregadas eran consumidas en diferentes órganos a los que llega vía sanguínea. Actualmente, nuestra sociedad más evolucionada, más sedentaria y donde había antes situaciones físicas de huida y lucha, actualmente son situaciones más estáticas pero no por ello menos generadoras de estrés. Las prisas, la competitividad, los contratos temporales, el paro, etc. son grandes estresores que afectan tanto a directivos que tienen que soportar grandes tensiones, como a trabajadores de base que tienen que desarrollar el trabajo bajo situaciones de presión. En estos casos, las sustancias liberadas no se consumen necesariamente con una actividad física de lucha o huida, sino que ejercen su toxicidad, convirtiendo el estrés en un mal crónico.

El estrés se genera en el mundo laboral, en las relaciones sociales y  en el mundo de las emociones.

Dentro del estrés distinguimos dos tipos uno positivo, el EUSTRÉS, que es el que le da a la vida la energía y la  fuerza, para hacer frente  a las dificultades. Permite concentrarse mejor cuando se interviene en público, durante una entrevista, en un examen, y en general en cualquier situación de la vida cotidiana que requiera sacar lo mejor de sí. Es un estrés en un momento concreto agudo, que permite el desempeño de algo puntual. En estos casos el estrés es positivo, muy poco dañino porque las sustancias físicas liberadas en nuestro interior,  en pequeñas cantidades, de manera puntual y se consumen en el mismo momento en que son liberadas sin producir desequilibrio orgánico.  Puede producir sensaciones placenteras, pues incrementa la energía, la vitalidad y facilita la toma de decisiones. En definitiva, es el estrés que nos permite superar nuestras limitaciones para mejorar y crecer.

El problema surge cuando situaciones que son extraordinarias se  mantienen durante más tiempo, convirtiendo los efectos de esas actividades en sobrecarga para el organismo y por tanto el estrés “bueno”, adaptativo se convierte en estrés “malo”, patológico.

El DISTRÉS  o estrés “malo”  puede producir cansancio crónico, bajo rendimiento,  agotamiento y  conducir a otros trastornos como la ansiedad y la depresión. Es un estímulo negativo que vuelve más débil e insegura a la persona que lo sufre. Se convierte en altamente perjudicial si se hace  crónico, puede “incapacitar” a la persona afectada y en muchos casos puede tener una repercusión fisiológica, ya que el estrés en su versión nociva, puede afectar negativamente a todos los  órganos del cuerpo. Entre situaciones de la vida cotidiana que pueden generar distrés podemos destacar la muerte o ausencia de un ser querido, el despido de un trabajo, un embarazo, mala situación económica, problemas de pareja, deudas con el banco, rutina y aburrimiento en la vida cotidiana, incertidumbre ante una situación prolongada, etc.

Con el paso del tiempo, cuando una persona está sometida a situaciones que le provocan estrés, se puede derivar en patologías  como ansiedad, fobias, depresión, obsesiones, etc.

SITUACIONES QUE AGRAVAN EL ESTRÉS

  • Personalidad agresiva.

  • Impaciencia en los fines perseguidos.

  • Dieta poco saludable.

  • Alcohol.

  • Entorno hostil, ruidos, problemas vecindarios.

  • Competiciones deportivas.

  • …..

SÍNTOMAS DE LA PERSONA  ESTRESADA

  • Poca  apetencia por las situaciones relajantes y pasivas: leer, escuchar música…

  • Necesidad de acudir a lugares muy bulliciosos.

  • Morderse las uñas, dientes apretados, puños apretados….

  • Necesidad de estar haciendo  siempre.

  • Tener algo en las manos cuando se habla.

  • Tamborilear continuamente con los dedos.

  • Imposiblidad de concicliar el sueño.

  • ………

CÓMO  MANEJAR EL ESTRÉS?

Ante esta situación, nos planteamos no cómo eliminar el estrés pues éste surge en la vida cotidiana, sino cómo manejar aquel tipo de estrés que nos perjudica. Puesto que el estrés es nuestro compañero de viaje, para poder beneficiarnos de él y mantener a raya sus efectos negativos, es conveniente aprender a MANEJARLO.

Aquí van una serie de propuestas que practicadas de manera asidua sin duda reducen los efectos perniciosos del estrés a la vez que dan sensación de control de la vida y el entorno personal:

  • APRENDER A RECONOCER LAS PREOCUPACIONES.

  • RELAJACIÓN.

  • VISUALIZACIÓN.

  • AUTOMENSAJES POSITIVOS.

  • APRENDER A GESTIONAR EL TIEMPO.

  • CREARSE RUTINAS SALUDABLES.

  • APRENDER A TOMAR BREVES DESCANSOS EN TAREAS LARGAS O CANSADAS.

  • REDUCIR LOS COMPROMISOS SOCIALES.

  • REDUCIR EN LO POSIBLE LAS HORAS DE TRABAJO.

  • SABER PARAR ANTE ACTIVIDADES LARGAS Y PESADAS, PARA CONTINUARLAS AL DÍA SIGUIENTE O EN OTRO MOMENTO.

  • MANTENER UNA DIETA SALUDABLE.

  • HACER EJERCICIO FÍSICO.

  • ELIMINAR TODO LO POSIBLE MEDICACIÓN Y SUSTANCIAS QUÍMICAS.

  • HACER ACTIVIDADES QUE HAGAN DESCANSAR LA MENTE.

En cualquier caso, ante una situación crónica de estrés  que sobrepasa el autocontrol, se recomienda conectar con un especialista que le ayude a aprender el manejo del estrés.

El estrés no es una enfermedad de nuestro tiempo. Es una reacción fisiológica del organismo con la que se activa la tensión necesaria para atender las demandas del ambiente. Es un mecanismo de defensa,  un estado de excitación, para hacer frente a una situación que se percibe como amenazante o con un requerimiento de energía añadida. Va unido inexorablemente a la supervivencia; es necesario para la adaptación al medio y para la satisfacción de necesidades. Es pues un mecanismo natural, no exclusivo del ser humano.

El estrés ha sido un gran aliado del ser humano que le ha servido a lo largo de su evolución para  sobrevivir.

Cuando se necesita una respuesta rápida y eficaz el estrés es el responsable de que se emita . Es una respuesta de tipo fisiológico que se pone en funcionamiento con la segregación de hormonas y neurotransmisores. En épocas anteriores, en que la sociedad y la vida era más primitiva, la repuesta que generaba una situación estresante, era la de luchar o huir. Las sustancias segregadas eran consumidas en diferentes órganos a los que llega vía sanguínea. Actualmente, nuestra sociedad más evolucionada, más sedentaria y donde había antes situaciones físicas de huida y lucha, actualmente son situaciones más estáticas pero no por ello menos generadoras de estrés. Las prisas, la competitividad, los contratos temporales, el paro, etc. son grandes estresores que afectan tanto a directivos que tienen que soportar grandes tensiones, como a trabajadores de base que tienen que desarrollar el trabajo bajo situaciones de presión. En estos casos, las sustancias liberadas no se consumen necesariamente con una actividad física de lucha o huida, sino que ejercen su toxicidad, convirtiendo el estrés en un mal crónico.

El estrés se genera en el mundo laboral, en las relaciones sociales y  en el mundo de las emociones.

Dentro del estrés distinguimos dos tipos uno positivo, el EUSTRÉS, que es el que le da a la vida la energía y la  fuerza, para hacer frente  a las dificultades. Permite concentrarse mejor cuando se interviene en público, durante una entrevista, en un examen, y en general en cualquier situación de la vida cotidiana que requiera sacar lo mejor de sí. Es un estrés en un momento concreto agudo, que permite el desempeño de algo puntual. En estos casos el estrés es positivo, muy poco dañino porque las sustancias físicas liberadas en nuestro interior,  en pequeñas cantidades, de manera puntual y se consumen en el mismo momento en que son liberadas sin producir desequilibrio orgánico.  Puede producir sensaciones placenteras, pues incrementa la energía, la vitalidad y facilita la toma de decisiones. En definitiva, es el estrés que nos permite superar nuestras limitaciones para mejorar y crecer.

El problema surge cuando situaciones que son extraordinarias se  mantienen durante más tiempo, convirtiendo los efectos de esas actividades en sobrecarga para el organismo y por tanto el estrés “bueno”, adaptativo se convierte en estrés “malo”, patológico.

El DISTRÉS  o estrés “malo”  puede producir cansancio crónico, bajo rendimiento,  agotamiento y  conducir a otros trastornos como la ansiedad y la depresión. Es un estímulo negativo que vuelve más débil e insegura a la persona que lo sufre. Se convierte en altamente perjudicial si se hace  crónico, puede “incapacitar” a la persona afectada y en muchos casos puede tener una repercusión fisiológica, ya que el estrés en su versión nociva, puede afectar negativamente a todos los  órganos del cuerpo. Entre situaciones de la vida cotidiana que pueden generar distrés podemos destacar la muerte o ausencia de un ser querido, el despido de un trabajo, un embarazo, mala situación económica, problemas de pareja, deudas con el banco, rutina y aburrimiento en la vida cotidiana, incertidumbre ante una situación prolongada, etc.

Con el paso del tiempo, cuando una persona está sometida a situaciones que le provocan estrés, se puede derivar en patologías  como ansiedad, fobias, depresión, obsesiones, etc.

SITUACIONES QUE AGRAVAN EL ESTRÉS

  • Personalidad agresiva.

  • Impaciencia en los fines perseguidos.

  • Dieta poco saludable.

  • Alcohol.

  • Entorno hostil, ruidos, problemas vecindarios.

  • Competiciones deportivas.

  • …..

SÍNTOMAS DE LA PERSONA  ESTRESADA

  • Poca  apetencia por las situaciones relajantes y pasivas: leer, escuchar música…

  • Necesidad de acudir a lugares muy bulliciosos.

  • Morderse las uñas, dientes apretados, puños apretados….

  • Necesidad de estar haciendo  siempre.

  • Tener algo en las manos cuando se habla.

  • Tamborilear continuamente con los dedos.

  • Imposiblidad de concicliar el sueño.

  • ………

CÓMO  MANEJAR EL ESTRÉS?

Ante esta situación, nos planteamos no cómo eliminar el estrés pues éste surge en la vida cotidiana, sino cómo manejar aquel tipo de estrés que nos perjudica. Puesto que el estrés es nuestro compañero de viaje, para poder beneficiarnos de él y mantener a raya sus efectos negativos, es conveniente aprender a MANEJARLO.

Aquí van una serie de propuestas que practicadas de manera asidua sin duda reducen los efectos perniciosos del estrés a la vez que dan sensación de control de la vida y el entorno personal:

  • APRENDER A RECONOCER LAS PREOCUPACIONES.

  • RELAJACIÓN.

  • VISUALIZACIÓN.

  • AUTOMENSAJES POSITIVOS.

  • APRENDER A GESTIONAR EL TIEMPO.

  • CREARSE RUTINAS SALUDABLES.

  • APRENDER A TOMAR BREVES DESCANSOS EN TAREAS LARGAS O CANSADAS.

  • REDUCIR LOS COMPROMISOS SOCIALES.

  • REDUCIR EN LO POSIBLE LAS HORAS DE TRABAJO.

  • SABER PARAR ANTE ACTIVIDADES LARGAS Y PESADAS, PARA CONTINUARLAS AL DÍA SIGUIENTE O EN OTRO MOMENTO.

  • MANTENER UNA DIETA SALUDABLE.

  • HACER EJERCICIO FÍSICO.

  • ELIMINAR TODO LO POSIBLE MEDICACIÓN Y SUSTANCIAS QUÍMICAS.

  • HACER ACTIVIDADES QUE HAGAN DESCANSAR LA MENTE.

En cualquier caso, ante una situación crónica de estrés  que sobrepasa el autocontrol, se recomienda conectar con un especialista que le ayude a aprender el manejo del estrés.

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