Ansiedad

El término ANSIEDAD hace alusión a un estado emocional que adopta diferentes manifestaciones, con síntomas que afectan al desarrollo de la vida cotidiana de la persona.

La ANSIEDAD ES UNA RESPUESTA emocional compuesta por

ASPECTOS SUBJETIVOS  DE CARÁCTER DISPLACENTERO

ASPECTOS CORPORALES

ASPECTOS OBSERVABLES MOTÓRICOS Y CONDUCTUALES

La ANSIEDAD produce un estado de insatisfacción vital, que viene muchas veces producida por incertidumbres, imprevistos, situaciones afectivas como un divorcio, pérdidas repentinas, roces en las relaciones, crisis, replanteamientos y un largo etcétera de situaciones que comparten de alguna manera una emoción básica: EL MIEDO.

El MIEDO es una emoción primaria. La comparten animales y personas, y es imprescindible para la preservación de la vida.

El MIEDO actúa en la persona con una doble cara, por un lado ayuda a preservar la vida, a defenderla ante situaciones de peligro, y por otro es un poderoso limitador en el desarrollo de acciones de la vida cotidiana.

Se puede decir que El MIEDO y la ANSIEDAD van cogidos de la mano. De manera que si trabajamos para reducir el miedo, trabajamos para mejorar la ansiedad.

¿Pero cuándo es oportuno trabajar sobre el miedo?

¿Cómo sabemos que es un miedo que limita y no un miedo que preserva y defiende?

Hay una señal muy clara: ES CONVENIENTE TRABAJAR EL MIEDO CUANDO LIMITA, CUANDO AFECTA A LA VIDA COTIDIANA, CONDICIONANDO ACCIONES Y SITUACIONES. ESTAMOS EN ESE CASO ANTE UN MIEDO PATOLÓGICO, y como tal es conveniente trabajar sobre él.

El trastorno de ANSIEDAD se presenta en un continuo que va desde síntomas de carácter displacentero, hasta situaciones altamente patológicas, con importantes repercusiones y limitaciones  en la vida diaria   y en las relaciones personales.

Entre estos trastornos destacamos:

  • OBSESIONES (TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO): TOC
  • FOBIAS.
  • HIPOCONDRÍA.
  • ATAQUES DE PÁNICO.
  • ANSIEDAD ENMASCARADA

Queremos hacer alusión también a otra manifestación de ansiedad menos llamativa, más silenciosa y que la padecen multitud de personas: la ansiedad enmascarada, que es más constante, sin síntomas espectaculares ni momentáneos, perdurable, con una  alteración del estado interno de la persona que puede llegar  a hacerla enfermar. Suele darse entre los 35-50 años, y se da en muchos casos la circunstancia de que la vida y la situación personal de quien la padece no es de su plena satisfacción e inestabilidad emocional  aun cuando su vida está encauzada.

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